Cine
  Si la Cosa Funciona
 

Por Nora Rodríguez Suescun


Si vuestro médico de cabecera os diagnostica algún tipo de neurosis obsesiva compulsiva, pasad de los antidepresivos porque la mejor de las recetas es ver una película de Woody Allen. ¿O acaso no dicen que en el país de los ciegos el tuerto es rey? El bajito gafa pasta por excelencia, regresa al cine y a su Nueva York natal, con una excéntrica comedia de enredos al puro estilo Allen, que nos muestra una vez más su particular, negativa y estrambótica manera de ver la vida.

El genio de Manhattan decide quedarse al margen de la interpretación y cede el personaje de su alter ego a otro grande de Brooklyn, Larry David.  Larry es Boris, un culto (casi ganador del Nóbel de física cuántica) y excéntrico hombre de Nueva York que, cansado de sus fracasos (matrimonio, intentos de suicidio…), abandona sus comodidades y se muda a un humilde barrio para vivir de forma más bohemia.  Dedica su tiempo a impartir clases de ajedrez a unos niños a los que considera retrasados, y a irritar a sus amigos dándoles grandes charlas sobre la pérdida de valores de la sociedad.  En este contexto, Boris conoce a Melody, una joven paleta del sur que ha huido de su hogar para vivir su propia vida, lejos de las estrictas normas católicas de sus agobiantes padres. La chica se siente inmediatamente atraída por la sabiduría de Boris y él se rinde a sus encantos a pesar de afirmar constantemente que la joven es “submental”. Su vida juntos es genial hasta que aparece la madre de la joven, y después el padre, que descubrirán placeres que nunca creyeron que existían.

Alocada comedia llena de giros, en la que no faltan carcajadas y que te mantiene una sonrisa a lo largo del metraje. Sobre la realización, poco hay que decir pero sí me gustaría destacar que es una comedia un poco teatral, con numerosas intervenciones de Boris hablando a cámara. También abundan los guiños al espectador, ya que el protagonista es consciente de que hay una sala llena de gente viéndole a través de una pantalla. 

Hay algunos aspectos que nos recuerdan a otras películas suyas. Situaciones alocadas,  clásico romance entre joven bella que idolatra a un maduro sicótico, y ese protagonista que tanto hemos visto y que ha vuelto a mostrar, el típico cascarrabias al que todo le molesta, que se considera abiertamente más inteligente que la media y que tiene una verborrea que te deja K.O. Sí que es cierto que la peli desprende cierta sensación de déjà vu, pero siempre es de agradecer que te trasladen a ese alocado y pesimista mundo de Woody Allen y salir del cine con una sonrisa. Y es que lo que cuenta no se le puede ocurrir a nadie más que a él. Posee un ingenio y una manera de ver la vida tan características que hacen de él una auténtica referencia y uno de los grandes. Además, hay que decir en su favor, que pocos directores van a película por año, y él lo sigue haciendo.

“Si la cosa funciona” probablemente sea de las mejores películas que ha hecho últimamente porque, además de seguir demostrando que es un maestro dialogador y que tiene una velocidad mental alucinante, el film no deja de lanzar un esperanzador mensaje a los espectadores: La existencia es una mierda, puro sufrimiento; pero lo único que la salva es vivir el momento y aprovechar las pequeñas cosas, el Carpe Diem. No es más que una cómica crítica a su ennegrecida manera de ver la vida,  ya que, al fin y al cabo, ironía a parte, todo puede ser magnífico, si la cosa funciona.


 






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