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  Cine
  Planet 51
 
Por José Manuel Robado


Cuando evaluamos el cine español rara vez nos acordamos de incluir en esta categoría a los cineastas y empresas productoras españolas dedicadas a la animación o a la generación de efectos visuales. De hacerlo, probablemente el balance sería mucho más positivo que el que suele arrojar el informe anual de al Academia de Cine donde el único dato mirado con obsesión es el porcentaje en taquilla de las películas nacionales.

 

En ese dato no hay rastro de la buena marcha de empresas como Next Limit (www.nextlimit.com) especializada en la generación de efectos visuales de fluidos con que ha alcanzado un reconocido prestigio internacional llevándoles a conseguir contratos para, por ejemplo, generar las secuencias más vistosas de Watchmen, El curioso caso de Benjamin Button o 2012. Tampoco aparecen las ventas internacionales que han conseguido films como Celda 211, nada menos que a cuarenta países. Ni de la cada vez más extensa lista de jóvenes cineastas que han sido reclutados en el último año para crear sus proyectos Estados Unidos: Luiso Berdejo, los hermanos Pastor, Rafa Cortés, Juan C. Fresnadillo, Víctor García, Nacho Vigalondo o Juan A. Bayona.

 

Afortunadamente, Planet 51 sí va a aportar su éxito al dato del informe. La gran calidad de sus  trabajos han avalado la producción de esta primera cinta de Ilion Animation Studios (www.ilion.com), empresa afincada en Alcobendas y fundada por tres de los miembros de Pyro Studios, creadores del videojuego Commandos. Esta su primera película se ha convertido en la más cara del cine español cuyo lanzamiento será a nivel mundial. Mediante un acuerdo con Handmade Films, la producción y distribución se hará como si de una película norteamericana se tratase, ya que en su desarrollo se ha involucrado a profesionales tan contrastados como el guionista Joe Stillman (Shrek) o los actores Gary Oldman, John Cleese y Dwayne “The Rock” Johnson.

 

La trama de la cinta plantea un interesante punto de partida: darle la vuelta a la tan temida visita alienígena por parte de los humanos... ¿y si fuéramos nosotros los aliens que visitan otro planetas? Así, cuando el adolescente Lem (un bonito homenaje al excelente escritor sci-fi Stanislav Lem) ve aterrizar en el jardín de su casa la nave de la que desciende el capitán Chuck Baker, comienza el clásico choque cultural y de civilizaciones entre dos mundos que, en esta ocasión, son extraordinariamente parecidos.

 

La narración pretende denunciar a quiénes repudian la diferencia (cultural, racial, de clases) pero su calado es mínimo respecto al afán de entretener y complacer a todos los públicos. Si los más pequeños disfrutan de la imaginación y la simpatía de personajes muy definidos y simples, los mayores pueden recrearse en la gran calidad técnica de la animación y la infinidad de parodias, guiños, referencias y situaciones cinematográfica desde las inevitables Alien o Regreso al futuro hasta Llamaradas.

 

Queda finalmente un excelente producto de entretenimiento que porbablemente busca más convencer a todos, público y productores, de las posibilidades de convertir a esta compañía y a España en un centro de producción creativo de animadores de primer nivel. Lejos están aún las excelencias de Pixar y Dreamworks, pero el primer paso ya está dado. Y el segundo viene de camino.

 

Lo mejor:

 

-        Un buen ritmo narrativo, exceptuando una par de desfallecimientos.

-        Las referencias cinéfilas y la búsqueda de situaciones conocidad del género de la ciencia-ficción.

 

Lo peor:

 

-        Asegura el retorno de la inversión al no incurrir en ninguna ambición narrativa ni técnica.

-        Todo el argumento y las situaciones son archiconocidas.








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