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  Cine
  After
 
Por José M. Robado

Alberto Rodríguez es un cineasta que crece progresivamente.” After” es su tercera cinta desde que se deshizo la pareja que formaba con Santi Amodeo unida para el corto “Bancos” (1999) y las compartidas en autoría “El factor Pilgrim” (2000) y “El traje” (2002). Ya en solitario, Rodríguez ofreció un salto cualitativo al rodar “7 vírgenes” (2005), un relato costumbrista y afilado sobre unos adolescentes suburbiales que sueñan con una vida mejor sin saber exactamente a qué se refieren ni como conseguirlo.   
 

 

“After” se presenta como una evolución lógica en su desarrollo como autor. Los adolescentes de su anterior film han pasado a ser treintañeros y la vida en los suburbios ha sido sustituida por asépticas urbanizaciones y chalés de alto standing. Algo similar a lo que les ocurrió a los personajes encarnados por Carmen Maura en las películas que protagonizó junto a Pedro Almodóvar conforme el manchego iba creciendo en reconocimiento y popularidad.

 

En el film asistimos a la cena de reencuentro de tres amigos de la adolescencia y la posterior noche de farra juntos reviviendo aquellos tiempos, tiempos en los que no había responsabilidades familiares, ni cargas laborales, ni errores del pasado, sino un puñado de horas nocturnas por devorar con los mejores placeres sin remordimiento alguno. 

 

La variación más interesante que plantea el autor es la recreación de un mismo tiempo desde los tres puntos de vista de los amigos reunidos. De este modo, mediante flashback (en español analepsis) a unas horas antes del encuentro y flashforwards (prolepsis) de unos minutos después de separarse, Rodríguez muestra sin pudor el vacío existencial de unos jóvenes que ya han llegado a ese futuro que les prometían y para el que tenían que estar tan preparados. 

 

El mayor acierto de “After” es su tono transmitiendo desde el primer momento la decepción de los personajes en su madurez. En este sentido, es notable el trabajo de fotografía e iluminación de Alex Catalán, habitual colaborador del director, adquiriendo especial relevancia al ilustrar los estados de ánimo mediante imágenes ralentizadas, marcha atrás, luces quemadas... La música meláncolica y evocadora de Julio de la Rosa también es un acierto al subrayar sutilmente la pérdida de la inocencia de los protagonistas.

 

En la parte negativa debemos anotar cierta repetición en los retratos personales, ya que no se aprecia ninguna diferencia entre los personajes una vez que se ha conocido su circunstancia. Esto impide a la película crecer hasta un retrato generacional de mayor calado que hubiera podido hurgar en los motivos de la angustiosa incertidumbre de una generación que ha tenido todo y que lo ha malgastado en su propio egoísmo y la búsqueda efímera del placer inmediato. De este modo, los personajes de “After” son los mismos que poblaron las imágenes de Historias del Kronen (Montxo Arméndariz, 1995) diez años después, hartos de todo, hasta de si mismos.

 

Por último, mencionar la valiente y esforzada interpretación de Guillermo Toledo, habitual actor de comedia que por fin puede demostrar su altura dramática y cuyo papel en esta cinta le hace acreedor a toda clase de premios.

 

Lo mejor:

 

- El conseguido tono de la cinta, gracias un buen trabajo de la fotografía y la música.

- La variación narrativa a tres voces que propone su director y guionista.

- La interpretación de Guillermo Toledo.

 

Lo peor:

 

- La poca variación en los perfiles de los personajes, impidiendo mostrar un retrato generacional.

- Es bastante menos transgresora de lo que pretende.










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